Lo confieso, soy una auténtica amante de los tomates: en ensalada, en salsas, en un guiso, solos... Eso sí, dónde se ponga un tomate recién recogido de la huerta de mi abuela... que se quiten los comprados en supermercado. Y es que es muy importante consumir las verduras, frutas y legumbres siempre de temporada, hay algunas en las que además se nota bien la diferencia de sabor. Y sin duda, el tomate es una de ellas.
El problema es que llegan todos juntos. Como mucho en un par de meses. Así que cuando el otro día abrí la nevera y vi el kilo largo de tomates de casa de mi abuela a punto de estropearse, me puse manos a la obra a hacer salsa de tomate, que queda... ¡de rechupete!
- 2 kilos de tomates
- Un pimiento verde
- Un cebolla
- Dos dientes de ajo
- Sal y pimienta
- AOVE
- Azúcar
Lo primero es picar bastante la cebolla, el ajo y el pimiento verde. Yo la cebolla y el ajo los suelo picar en la picadora de la batidora, porque he de confesar que el cuchillo y yo no nos llevamos muy bien (mis pobres dedos sufren cortes muy habitualmente). Una vez picado lo echamos en una olla grande y bastante alta con un chorro de aceite de oliva. A continuación salpimentamos y lo dejamos unos diez minutos pochando, hasta que la cebolla esté doradita.
Mientras se pocha vamos cortando los tomates. Yo no le quito ni la piel ni las semillas, porque después se bate todo y le da cuerpo a la salsa de tomate, tan solo les quito los rabitos y los trozos que puedan estar un poco maduros de más y después los corto en trozos pequeños.
Una vez que esté, solo queda pasarlo por la batidora y volverlo a poner al fuego unos minutos más. En ese momento hay que probar la salsa y, si es necesario, rectificar de sal y/o de azúcar. ¡Y a disfrutar!
También es posible hacerlo con tomate triturado, aunque, obviamente, el sabor no va a ser el mismo como con el tomate entero.



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